Madrileña y formada en la ESDIP, comenzó como ilustradora utilizando un estilo realista, colaborando en Midnight: más allá de la vida (Dibbuks, 2011), junto con otros artistas gráficos.


Pronto se sintió atraída por el mundo del cómic y un estilo cartoon, efectivo y colorista, que le permite trabajar con mayor expresividad y dar rienda suelta a su talento. Ha colaborado en los proyectos solidarios Cómic21 con Todo lo necesario, y en Helado de huevos fritos, con El Muro, antes de embarcarse en la aventura de dibujar Los Hijos de Aramar.